Jamás pensé que alguna vez me enteraría de algo así a través de Internet, pero tengo por costumbre leer, al menos una vez por semana el blog de uno de mi grandes amigos, Aldo Pentenero, pero hoy fue de esas ocasiones en que sientes que la vida avanza, y demasiado rápido para algunos.
Hoy me enteré del fallecimiento de Rodrigo Alcalde, ocurrido el día 22 de octubre de este año. No es fácil enterarse de este tipo de hechos, más aún cuando ya me había informado de este desafortunado incidente por la prensa en días anteriores, y jamás sentí el interés siquiera por saber quien era protagonista de esta noticia.
Conocí a Rodrigo, compartí en múltiples oportunidades con él, y fue tiempo suficiente para descubrir en él una buena persona, quizás, irónicamente, demasiado bueno para este mundo. Sencillo, Jovial, Alegre, lleno de energías, un tipo con mucho empuje y tesón. Lo recuerdo siempre junto a su harmónica, tocando con fuerza y corazón.
Soy católico, y es por eso que estoy seguro que hoy el goza de las bondades del cielo, mas no ha sido fácil, egoístamente hablando, comprenderlo y aceptarlo. Rodrigo, creo que es de mí de quien menos te esperabas una dedicatoria u honor en este momento, pero te lo mereces. Señoras y señores, no pido un minuto de silencio, no creo que le hubiese gustado, pido un aplauso en honor a Rodrigo Alcalde (Q.E.P.D.).
sábado, 28 de octubre de 2006
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


